Principios de circularidad aplicados al sector de la construcción
La economía circular en la construcción se fundamenta en tres principios operativos: eliminar residuos y contaminación desde el diseño, mantener productos y materiales en uso al máximo nivel de valor, y regenerar los sistemas naturales. La magnitud del reto es proporcional al volumen del sector: la construcción consume anualmente 3.000 millones de toneladas de materias primas a nivel global (UNEP, 2022), equivalentes al 40-50% del total de recursos extraídos. En la Unión Europea, el sector genera 374 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición (RCD) anuales, el 35% del total de residuos (Eurostat, 2022), de los cuales solo el 40% se recicla efectivamente en materiales de valor equivalente (upcycling), mientras que el 30% se utiliza como relleno de baja calidad (downcycling) y el 30% restante se deposita en vertedero. La Ellen MacArthur Foundation (2020) estima que la aplicación integral de principios circulares podría reducir las emisiones de CO₂ del sector un 38% en 2050 y generar un ahorro neto de materias primas de 1.400 millones de toneladas/año.
El marco conceptual de la circularidad en construcción se organiza en estrategias jerarquizadas por nivel de retención de valor. La jerarquía de las 9R (Refuse, Rethink, Reduce, Reuse, Repair, Refurbish, Remanufacture, Repurpose, Recycle) se traduce en la práctica constructiva en: evitar la construcción innecesaria mediante intensificación del uso del parque existente (los edificios de oficinas se utilizan una media de 35-55% del tiempo disponible, según JLL 2023), diseñar edificios con menor cantidad de material (optimización estructural), diseñar para el desmontaje y la reutilización de componentes, y finalmente reciclar los materiales cuando no sea posible reutilizar. Un estudio de Eberhardt et al. (2022), publicado en Journal of Cleaner Production, cuantificó que el diseño para el desmontaje puede reducir el carbono embebido de un edificio de oficinas entre un 10% y un 45% dependiendo de la proporción de componentes diseñados para reutilización, con un coste adicional del 2-8% en la fase de construcción que se recupera al final de la vida útil mediante la venta de componentes reutilizables.
Diseño para el desmontaje y bancos de materiales
El diseño para el desmontaje (DfD, Design for Disassembly) utiliza conexiones mecánicas reversibles (atornillado, encaje, fijación por gravedad) en lugar de uniones químicas irreversibles (soldadura, adhesivo, hormigón in situ) para permitir la separación y reutilización de componentes al final de la vida útil del edificio. El edificio de oficinas The Circle en el aeropuerto de Zúrich (2020), diseñado por Riken Yamamoto, aplicó principios DfD en la estructura de acero con 4.500 conexiones atornilladas que permiten desmontar y reubicar el 85% de los elementos estructurales. El proyecto Triodos Bank en Driebergen, Países Bajos (2019), diseñado por RAU Architects, fue el primer edificio de oficinas del mundo con un pasaporte de materiales completo registrado en la plataforma Madaster: 165.000 objetos y 5.500 toneladas de materiales inventariados con su composición, localización y valor residual estimado, que alcanza los 8,2 millones de EUR frente a un coste de construcción de 32 millones de EUR, es decir, un 25% de recuperación de valor al final de la vida útil.
Los bancos de materiales constituyen la infraestructura logística de la economía circular en construcción. La plataforma Madaster, operativa en 12 países europeos incluyendo España desde 2022, funciona como un registro catastral de materiales: los propietarios cargan los modelos BIM de sus edificios y la plataforma calcula automáticamente el inventario de materiales, su valor residual de mercado y su impacto ambiental de ciclo de vida. En 2024, Madaster registra 15.000 edificios con un inventario total de 120 millones de toneladas de materiales. En España, la empresa Bimaterial ha desarrollado un marketplace de materiales de construcción reutilizados que conecta obras de demolición con obras de nueva construcción, con un catálogo de 4.200 lotes de materiales (acero estructural, fachada de piedra, carpintería de aluminio, aparatos sanitarios) y un volumen de transacciones de 12 millones de EUR en 2023. El ahorro ambiental de la reutilización directa es máximo: reutilizar una viga de acero evita el 95% de las emisiones de producción (1,8 kg CO₂/kg de acero nuevo), frente al 50-70% que ahorra el reciclaje en horno de arco eléctrico.
Prácticas circulares en materiales constructivos principales
El hormigón, que representa el 60-70% del peso de un edificio convencional, es el material con mayor potencial de circularidad por volumen. La tecnología de reciclaje de hormigón permite recuperar el 100% del árido grueso y el 50-70% del árido fino, aunque las propiedades mecánicas del hormigón reciclado con más del 30% de árido reciclado se reducen un 10-20% respecto al hormigón con árido natural. La norma europea EN 206 (actualizada en 2021) permite hasta un 50% de árido reciclado grueso en hormigón estructural de clase hasta C30/37, lo que abre un mercado potencial de 80 millones de toneladas/año de árido reciclado en la UE. En España, el consumo de hormigón preparado fue de 55 millones de m³ en 2023 (ANEFHOP), y la tasa de incorporación de árido reciclado se sitúa en el 5% frente al 15-20% de Países Bajos y Bélgica. El proyecto europeo SeRaMCo (2018-2022) demostró la viabilidad técnica y económica de prefabricados de hormigón con 100% de árido reciclado procedente de demolición selectiva, con resistencias de 35-45 MPa y costes competitivos con el hormigón convencional cuando la distancia al punto de reciclaje es inferior a 30 km.
La madera estructural certificada (FSC o PEFC) es inherentemente circular cuando se gestiona sosteniblemente: secuestra 1,6 toneladas de CO₂ por m³ durante su crecimiento, puede reutilizarse en cascada (estructura → mobiliario → panel de partículas → energía) y es biodegradable al final de su vida. El uso de madera CLT (Cross-Laminated Timber) en Europa creció de 0,5 millones de m³/año en 2015 a 2,8 millones de m³/año en 2024 (Timber Online, 2024). El acero estructural presenta la tasa de reciclaje más alta de todos los materiales de construcción: el 98% del acero estructural de demolición se recicla (World Steel Association, 2023), y el acero reciclado en horno de arco eléctrico emite 0,4 kg CO₂/kg frente a los 1,8 kg CO₂/kg del acero primario en alto horno, una reducción del 78%. La reutilización directa de perfiles de acero estructural, sin refusión, ahorra el 95% de la energía y las emisiones, pero actualmente solo se reutiliza el 5-7% del acero estructural de demolición por falta de trazabilidad y certificación de las propiedades mecánicas del material de segunda mano. El proyecto SCI (Steel Construction Institute, 2019) desarrolló un protocolo de ensayo y certificación de acero reutilizado que permite su uso estructural conforme a Eurocódigo 3, eliminando la principal barrera normativa.
Modelos de negocio circulares y perspectivas para España
Los modelos de negocio circulares en construcción transforman la relación entre propiedad y uso de los materiales. El modelo de producto como servicio (PaaS) aplicado a componentes de edificio permite que los fabricantes mantengan la propiedad de sus productos y los alquilen al propietario del edificio, asumiendo la responsabilidad de mantenimiento, renovación y recuperación al final de la vida útil. Philips (ahora Signify) fue pionera con su modelo "Light as a Service" implementado en la sede del aeropuerto de Schiphol (2015), donde Signify mantiene la propiedad de las 3.700 luminarias y cobra por nivel de iluminación garantizado, recuperando los componentes al final de su vida útil para remanufactura. El modelo se ha extendido a fachadas (Schüco ofrece fachadas como servicio en 8 proyectos piloto), ascensores (KONE ha implementado modelos PaaS en 2.500 unidades) y mobiliario de oficina (Interface recoge el 74% de las moquetas instaladas para reciclaje). Según Accenture (2020), los modelos PaaS en construcción pueden reducir el consumo de materiales un 28-38% porque los fabricantes optimizan la durabilidad y la mantenibilidad cuando mantienen la propiedad.
En España, la economía circular en construcción se encuentra en fase incipiente pero con impulso regulatorio creciente. La Estrategia Española de Economía Circular (España Circular 2030) fija un objetivo de reducción del 30% en el consumo nacional de materiales respecto al PIB para 2030, y la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados establece objetivos específicos de valorización de RCD del 70% para 2025. Sin embargo, el 68% de las empresas constructoras españolas encuestadas por el CNC (2023) declara no haber implementado ninguna práctica de economía circular más allá de la gestión legal de residuos. Las barreras son conocidas: falta de demanda de materiales reciclados (solo el 3% de los pliegos de licitación pública en España incluyen criterios de circularidad), ausencia de infraestructura de deconstrucción selectiva (el 95% de las demoliciones en España son no selectivas) y desconocimiento de las herramientas disponibles. El potencial de mercado es significativo: un estudio de la Fundación COTEC (2023) estimó que la economía circular en construcción podría generar 85.000 empleos directos y un volumen de negocio de 12.000 millones de EUR/año en España para 2030 si se adoptan las prácticas ya operativas en Países Bajos y Dinamarca.
Bibliografía
- [1]Completing the Picture: How the Circular Economy Tackles Climate ChangeEllen MacArthur Foundation.
- [2]Potential of Circular Economy in Sustainable BuildingsJournal of Cleaner Production, 365, 132667.
- [3]2022 Global Status Report for Buildings and Construction: Towards a Zero-Emission, Efficient and Resilient Buildings and Construction SectorUNEP.
- [4]Madaster Platform: Registry and Passport for Materials in the Built EnvironmentMadaster.
- [5]Economía Circular en el Sector de la Construcción en España: Diagnóstico y OportunidadesCOTEC.
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